Mostrando entradas con la etiqueta De cuando L.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta De cuando L.. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de enero de 2012

Penélope

Hoy se cumple una semana desde que L. se fue de vacaciones a Ecuador. (Tranqui, faltan 25 días más.) También se cumple una semana de que empecé oficialmente mis vacaciones, y estoy haciendo muchas muchas cosas en casa.

Por ejemplo agarré un tejido que había empezado este invierno y claramente había dejado por la mitad en la vorágine del año. Ya tenía tejida toda la espalda con lana doble: una marrón y una cruda. Pero le había hecho una forma medio rara, así que decidí destejerlo y empezar de nuevo. Llegué a la sisa y la tejí y destejí varias veces hasta que estuve conforme. Terminé la espalda con la nueva forma, y me di cuenta de que no me iba a dar la lana para hacer la delantera. Mi mamá me sugirió hacer otro punto para que rindiera más y me alcanzara. Empecé, pues, ese punto más flojo con la lana doble. Decidí que no me gustaba cómo quedaba con lana doble, así que destejí nuevamente todo lo que ya había hecho. Hoy empecé nuevamente el tejido únicamente con la lana marrón. Espero que esta decisión sea definitiva y dure.

Mientras tejo y destejo, suena esta canción en mis oídos. Es muy triste la versión de Serrat, creo todavía no es hora de mambear esas cosas.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Sentir o pensar, esa es la cuestión

El problema es que me dice todo lo que quiero escuchar.

Tener de pronto a tu ex llorando, mirándote a los ojos y diciéndote "No puedo permitirme perderte", no es cosa de todos los días. Sentir que le encantás, que está contento porque vos hayas accedido a cenar con él, escuchar que sos hermosa y que no hay otra como vos. Que te cuente todo lo que te extraña y las ganas que tiene de estar con vos, sentirlo seguro en su decisión. Pensar, dos días después "No tiene por qué mandarme un mensaje, pero me gustaría que me lo mandara", ver el celular y encontrarte con un mensaje que decía "Me gustaría verte". Contarle que tenés un plan para la noche que es inviable para que se vean, que te responda que "puede hacer un esfuerzo". Que te llame y que te diga que quiere verte y que no le importa adónde te tiene que ir a buscar y si tiene que ir solo a buscarte. Contarle que estás indispuesta y que es sábado a la noche. Que te responda "Eso no me cambia nada, yo quiero estar con vos. Así que, a menos que no quieras, te llamo cuando esté para arrancar y te paso a buscar". Seguir tu noche y terminar fisurando en la fiesta a la que fuiste, y que en el momento justo y preciso te suene el teléfono y que sea él diciéndote "Estoy en la puerta, ¿venís?". Salir y que te vea en ese estado, que te acompañe y te cuide, que te sostenga el pelo mientras vomitás como una pelotuda. Que te pregunte "¿Te llevo a tu casa?", que le digas que no, "¿Te llevo a mi casa?", que le digas que sí. Llegar a su casa y que te prepare agua con limón, que te desvista y te mime, que te acaricie la espalda hasta el temblor.

No es cosa de todos los días. Es increíble.

Pero será que estoy sufriendo por adelantado, que no me estoy dejando entregar "por las dudas", que me angustio por pensar en cuando se acabe y deje de hacer estas cosas por mí. Será que me abruma tanta felicidad, que me siento desbordada porque no puede ser, porque algo tiene que salir mal.

¿O será que aprecio todo y lo aprecio mucho, pero no me pasa nada...?

Entonces, el problema no es que me digas todo lo que cualquiera quisiera escuchar. El problema es que nada de eso me va a venir bien hasta tanto yo no sepa qué es lo que quiero yo.

miércoles, 5 de octubre de 2011

La negación

Ayer tuve una revelación

y finalmente encontré

el famoso hilo conductor

entre mi viejo y mi ex.

martes, 27 de septiembre de 2011

Similitudes y diferencias

Similitudes:

1) Los escrutinios
En ambas ocasiones, la semana anterior a que cortáramos, se habían desarrollado las elecciones en la UBA. Ambas situaciones me hicieron a un lado de su vida.

2) La cena
En ambas ocasiones, la semana anterior a la que cortáramos, habíamos ido a cenar con su familia paterna. Ambas cenas me exasperaron.

3) Los vocativos
En ambas ocasiones, los días antes a que cortáramos, L. no podía usar los vocativos que frecuentaba para referirse a mí ("mi amor", "mi vida", etc). En ambas ocasiones, optó por el seco "petisa" o el forzadísimo "Pau".

4) La frase de Facebook.
En ambas ocasiones, después de cortar L. publicó como estado en Facebook la frase: "Si me cansé de mentir fue porque la verdad lastima sólo al principio, si me cansé de dormir fue porque al sueño no lo sueño dormido"

LA diferencia: Yo.

Hoy me siento mucho más fuerte que aquella vez.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Dilemas a tres días del break up

Lo vine pensando todo el día. Tengo un poco de ganas de saber cómo está. Tengo un poco de ganas de saber qué me pasará cuando me entere. Y pensaba... ¿cuál hay? Hay muchos exs que hablan, que se intercambian algún que otro mail, que al menos el primer tiempo mantienen algo de contacto. "¿Cuál sería el problema?", venía pensando.

Llego a mi casa. Abro Facebook. No está conectado. Bueno, espero a que se conecte. Espero. Abro su ventanita del chat y la minimizo cosa que no se me pase si se llega a conectar. Dejo abierta la pestaña del Facebook esperando a que a su ventanita se le aparezca el circulito verde. Espero. No se conecta. ¿El Blackberry le avisará que alguien le habla por chat aunque no esté conectado? Quién sabe. Quizás si le hablo ahora le llega igual. O quizás no es tan terrible dejarle un mensaje y que lo vea la próxima vez que se conecte, ¿no? Vuelvo a abrir la ventanita. cómo e... Lo borro. cómo estás? Lo borro. cómo estás? Y lo mando.

Qué estúpida que soy.

Quizás es que hace ya mucho que todo esto no está

Tengo que decírmelo bien fuerte y clarito porque parece que todavía no lo entiendo:
PAULA: ESTÁS SOLA. NO TENÉS MÁS NOVIO. SE ACABÓ.

No más dormir en cucharita, no más llamarlo cuando lo necesito, no más "sos lo más lindo que tengo", no más mate en la cama los domingos, no más que me llame cuando me necesita, no más acostarme en su pecho, no más que llore en mi panza, no más chocolate porque sí, no más fantasías sexuales cumplidas, no más garche con amor, no más abrazos contenedores, no más cursilerías, no más besitos lindos, no más despertarse con él, no más escribirle cartitas, no más sentir que le gusto mucho, no más proponerle "¿y si vamos juntos a...?", no más peli juntos, no más amor, no más dulzura, no más que me levante el ánimo con nada, no más sonrisitas cálidas, no más regalos especiales, no más L.
¿Y...? 
¿Ni con todo esto puedo ponerme a llorar?

viernes, 23 de septiembre de 2011

Vuelvo a ser la ex de mi ex

Pero ahora todo es distinto.

martes, 20 de septiembre de 2011

¿Viste eso que dicen de que el amor es como un boomerang?

No te ofendas, pero hace rato que estoy esperando que vuelva.

domingo, 1 de mayo de 2011

Fechas

La otra noche, L. me planteó algo que realmente lo aquejaba: ¿cuánto tiempo llevamos de relación ahora? ¿Qué día cumplimos meses? ¿El primero -como en los viejos tiempos- o el doce -fecha del reencuentro-? ¡Qué planteo!

Siempre me gustó que contáramos a partir del primero, es muy cómodo para no olvidarse. Y me parece de alguna forma mágico, es como renovarse mes a mes, no sé.
El 12, en cambio, me parece un sin sentido. ¿Es principio de mes? ¿Es fin de mes? Ni siquiera podemos decir que es mitad de mes... El 12 me desconcierta, como que no dice nada, un día totalmente intrascendente en el mes.

Pero además, ¿cuál es el trasfondo de contar a partir del 12? Si este 12 de mayo le recordara: "Hoy cumplimos dos meses", ¿tendría acaso sentido? Es cierto, sí, que si hoy le dijera: "Hoy cumplimos un año y diez meses", sería bastante hipócrita de mi parte, porque invisibilizaría una ruptura bastante importante. Pero... ¿qué son tres meses en veintidós? Obviamente en la historia esos tres meses fueron mucho y sobre todo ahora, en este recomienzo que es aún muy joven. Pero, en cuanto a los números, la verdad es que no hace la diferencia.

Hoy le mandé un mensaje que decía: "Felices (22-3) meses!". Creo que llegamos a un consenso, ¿no? Un poco incómodo y antiestético, pero consenso al fin.

domingo, 3 de abril de 2011

Te quiero libre, linda y loca

Anoche L. me dijo lo más lindo que un hombre le puede decir a una mujer:
"Me gustás porque sos libre"

Y como creo en la política prefigurativa,
lo tomo como una victoria del  MoFemIR
                                                  (Movimiento Feminista Intra-Relación)

Ahora sí:
que después no me venga con que no me depilé...

domingo, 27 de marzo de 2011

Una blogudez importante

voy a hacer más seguido
esto de escribir lo que tenga ganas y me salga
antes de que L. toque el timbre

porque después de todas las inseguridades
que ayer vomité en este blog
puedo jurar
que tuvimos una noche perfecta
¡perfecta!

Contradicciones

Ayer, almorzando con mi amiga I., me pasó que la reté. Mi amiga I. está pasando por una situación especial con su novio, pero no vamos a ahondar en eso. La cuestión es que mi amiga I. me dijo algo así como: "Ya no la estoy pasando tan mal, porque me di cuenta de que él también la está pasando mal". Entones yo la reté. Y estuve bien, ¿no? Porque ¿cómo te va a satisfacer que el otro la esté pasando mal? ¿cómo te vas a alegrar con el sufrimiento de la persona que amás?

Y me quedé pensando sobre el tema. Y me di cuenta de que yo -esa amiga correcta que después retó a I.-, me pasé toda la noche del jueves, rogándole a L. que me dijera que la había pasado mal en el tiempo en que estuvimos separados. Lo peor es que no me fue fácil, y casi que le tuve que arrancar un Te extrañé. Porque no, porque no, no pude soportar que me dijera: "Estuve bien", "No fue tan terrible", "No tuve ningún momento de depresión brutal". No pude soportar que ante mi: "¿Y por qué cuándo volví de Gesell me hablaste por MSN?", me respondiera: "Te hablé porque quería terminar todo". No pude. Y todavía no puedo.

Pero ¿cuál es? Si al fin y al cabo, él ahora está acá. Si mientras escribo esta entrada, estoy esperando que me pase a buscar para salir. ¿Cuál es? Si al fin y al cabo, le pueden haber pasado muchas cosas en estos tres meses, pero en definitiva, decidió volver y quedarse conmigo. Ésa es la verdad objetiva. Y no lo estoy diciendo para convencerme a mí misma. Lo estoy diciendo porque, mientras ésa es la verdad objetiva, yo no pude evitar sentir ciertas... cositas. ¿Qué cositas? Como por ejemplo, que está acá porque no pudo o no supo estar solo. Que está acá porque yo quise volver y no pudo o no supo decirme que no. ¿Qué cositas? Inseguridades, sí, inseguridades. Mi gran karma. Y esas inseguridades inconformistas de mierda, viste, porque no es que estoy esperando que pase algo que no pasa, que eso es lo que me haría sentir segura, no. No estoy esperando nada, nada me viene bien. Porque si yo esperara algo, necesitara algo, quisiera algo, y no pasara, bueno, vaya y pase, pero no, pero no. Ése algo es súper incierto y entonces, claro, nunca va a poder cumplir ese objetivo, llegar a esa meta, sencillamente porque no existe. Yo sólo quiero sentirme segura. Ahora, ¿cómo voy a llegar a eso? Quién sabe.

Porque, ¿cuál es? ¿Verlo sufrir me daría seguridad? Verlo sufrir me daría poder, ésa es la posta. Y ojo, porque yo también siento que él se siente poderoso, porque él cree que yo ya estoy pensando en casarme con él y él en "ir probando de nuevo". Y eso lo hace sentir poderoso, yo creo que sí. Aunque si yo le dijera eso él me diría: "¿Vos creés que yo soy capaz de...?". Y creo que en algún punto sí. Y eso también me molesta, ¿sabés? Yo no quiero una relación asimétrica, eso es lo que no quiero. Yo quiero que los dos nos sintamos seguros de lo que el otro siente, que sintamos lo mismo, eso es clave, quiero seguridad, pero no quiero querer verlo sufrir para conseguir esa seguridad. ¿Así que fuiste feliz cuando estabas sin mí? Allá vos, viejo, pero por algo volviste, ¿no? Yo a veces la pasaba bien y a veces la pasaba mal, no te voy a mentir. Pero por algo volví también, y eso tampoco lo voy a desmentir. Tengo muchas ganas de estar con vos, tengo ganas de volver a amarte. Pero no te subas al pony por favor. La puta madre, me acaba de mandar un mensaje, dice que en diez minutos está en mi casa, y yo todavía no me cambié, en cambio estoy acá haciendo catarsis como una boluda, bueno pero por lo menos me sirve para no ir con todo esto encima, lo dejo acá, en mi blog queda, ahora me saqué el orgullo, no quiero poder, no quiero pony, quiero que nos amemos en paz, deséenme suerte, ni lo releo, chau.

sábado, 26 de marzo de 2011

Soy la actual de mi ex

Y eso me causa un poco de gracia.

domingo, 20 de febrero de 2011

Yo te avisé

Era una noche de julio. Recién empezaba a salir con L. Veníamos de un encuentro de formación (sobre los nuevos movimientos sociales en Latinoamérica). Llegamos a su casa. Me prendí un pucho. Me senté en la cama. Empecé a hablar. Vomité todas mis dudas y mis angustias. Que vamos muy rápido, que tengo miedos, que recién nos conocemos, que me encantás pero esto está mal, que no se supone que debería ser así, que lo que rápido viene rápido se va, que somos muy pendejos, que tengo muchos miedos, que tengo muchas dudas, que aflojemos, que bajemos un cambio, que recién van tres semanas, que tengo miedo, tengo miedo de volver a enamorarme y cagarlo todo.

-¿Quién dice qué es lento y qué es rápido? -muy seguro respondió-. Vayamos aprendiendo en el camino, como dicen los zapatistas -y me mató.

Como si fuera poco, después de un beso agregó:

-Me encanta verte así.

-¿Así cómo?

-Así... Siempre te mostrás dura y fuerte, pero me encanta saber que en el fondo sos así, blandita.

Y justamente así, me enamoró un poco más. Un gran rosquero, un gran discutidor, un romanticón, un habilidoso para desviar la conversación. Y cómo la desvió. Se me fueron los miedos, las angustias, los planteos, las preocupaciones, todo se fue cuando en seguida nos empezamos a besar y a desnudar tiernamente. Muy atrás quedaron los mambos.

Tres semanas llevábamos de "estar saliendo"; yo anticipé la incipiente simbiosis (y él me convenció de que no). Un año y medio de relación; el pelotudo vuelve sobre este temita (y me deja). Loco, ¿dónde quedó el autonomista romanticón que me enamoraba citándome al EZLN? Se había ido. Era un hecho: había que terminar. ¡Pero que después que no diga que yo no le avisé!

Salando las heridas

De vez en cuando, todavía evoco aquella tarde de julio, tan crucial para mi relación con L. La tarde en la que decidimos contarnos nuestras historias pasadas, el momento en que nos mostramos las heridas que nuestro corazón traía consigo, cuando hablamos de los otros para contarnos quiénes éramos nosotros. Capítulo por capítulo, desnudos en su cama. Por cada ilusión un mate, por cada angustia un cigarrillo, por cada dolor un beso. Qué duras esas etapas en las que la frase "No te quedó sueño por vengar y ya no esperás que te jueguen limpio nunca más", era la mayor verdad que podíamos escuchar; y cómo eso, al conocernos, había pasado a ser simple derrotismo.

Fue una tarde crucial, sin dudas. En muchos aspectos, pero ¿para qué?, prefiero recalcar el aspecto lindo. En palabras de la Maga (la verdadera, no esta simple admiradora que se reconoce en ella): "Yo creo que tengo que hacerlo aunque sea fatal (...) Vos me podías contar o no de tus amigas, pero yo tenía que decirte todo. Sabés, es la única manera de hacerlos irse antes de empezar a querer a otro hombre, la única manera de que pasen al otro lado de la puerta y nos dejen a los dos solos en esta pieza". Y así fue cómo, aquella tarde de julio, dejamos a nuestros "exs" del otro lado de la puerta, nos mostramos nuestros corazones rotos pero lo suficientemente maduros como para quedarnos solos en esa pieza. No lo dijimos explícitamente, pero cuando nos mirábamos, nuestros ojos le susurraban al otro: "No entiendo cómo no supieron quererte".

(Pintó TERRIBLEMENTE el bajón.)

sábado, 19 de febrero de 2011

Determinaciones

No son celos, no. No es que me moleste que exista otra. No es que ya no sea para mí, y quizás sí para alguien más. No es que ya no le guste, porque a mí sí me gusto. No es que durante la fiesta lo haya pensado. No es que ella pueda ser linda y quizás más perfecta que yo. No es que haya cumplido su objetivo. No es que él no está como yo creía que estaba. No es que mi propio ego me haya engañado. No es el hecho de que le haya pasado lo que a mí. No es el hecho de que él la haya pegado más. No es el miedo a que se dé cuenta de que yo no soy lo que él creía, que puede haber otras, mejores, y que le hagan sentir lo que sentía conmigo. No es la certeza de que algún día, quizás cercano, él me recordará como un pasaje de su vida y nada más. No es que hoy me haya levantado deprimida y me haya puesto a escribir. No es que lo extrañe o lo desee o no pueda dejar de pensar en él. No es que me siga interesando ese hombre que hoy veo pasar tan lejano y misterioso, tan raro y desconocido.

Es sólo que ese hombre, solía ser mi hombre.

jueves, 3 de febrero de 2011

¡EL PATRÓN!

Evidentemente mi patrón masculino ha cambiado, porque de los pibes con los que estuve en Gesell, el que más me gustó era fucking rubio.

martes, 18 de enero de 2011

Confesión imprescindible

Hoy me di cuenta de que no puedo seguir contando cosas sobre L. sin dejar en claro algo que siempre me molestó. Hoy recordé qué era lo que ya no podía soportar de L. -que en realidad nunca pude terminar de admitir-, y no puedo creer cómo se me había pasado esto entre tantas entradas que ya lleva este blog. Hoy supe que si nuestra relación no rindió los frutos que esperábamos, fue por la sencilla razón de que nunca pude aceptar que a L. no le gustara la mayonesa. ¿Que no entendía acaso que cuando la Jardinera no llega a ser Rusa resulta anti-estética?
Uff, por fin pude decirlo.

lunes, 17 de enero de 2011

Sorpresa musical

Cuando recién había terminado con L., le tenía miedo a determinados discos. Algunos ejemplos: Señales de Callejeros, Tercer Arco de Los Piojos, Repertorio de Jaime Roos, entre tantos otros que escuchábamos esas tardes entre cigarros, charla y mate. Presa de aquel miedo de no poder volver a escucharlos por un buen tiempo porque me remitieran inevitablemente a L., me figuraba a mí misma llorando desconsoladamente con determinados temas que nos eran significativos. Pero no sucedió. Pude escuchar Más allá, Frente al río, Pacífico, ¡Muévelo!, Difícil, Perdiendo el tiempo, y todas ellas como si estuviera escuchando Manuelita la tortuga.
Anoche me puse a escuchar Vasos Vacíos de Los Cadillacs, y me sorprendió cómo se me movieron ciertas cosas. Y sobre todo me sigue sorprendiendo que no puedo explicarlo, no me remite a ninguna situación ni sensación ni período en partícular. De cualquier forma El Satánico Dr. Cadillac me destrozó.

domingo, 16 de enero de 2011

Quererte

Quererte en charlas interminables, donde hablábamos de nuestras pasiones personales, y reflexionábamos y discutíamos y nos enriquecíamos con la mirada del otro. Quererte en ese sinfín de saberes que te gustaba contarme, como si los estuvieras desplegando en el mostrador y haciendo gala de todas tus lecturas y conocimientos... pero tus ojitos brillaban cuando hablabas de esa forma. Quererte en tardes anecdóticas, evocando experiencias que me hacían conocerte un poquito más. Quererte en noches de angustias, cuando nos mostrábamos nuestras partes rotas, nuestras heridas de guerra, y vertíamos nuestras lágrimas en la confianza del otro, y nos calmábamos, y éramos las llaves que abrían la puerta de aquel otro lado donde todo sabía más rico, quererte de esa forma era para mí quererte mucho más. Quererte cuando me contabas algo nuevo que habías descubierto y te maravillaba, o algún proyecto que te entusiasmaba y rejuvenecía. Quererte cuando me querías, ¡ay! cuando me querías de esa forma de la que nunca me habían querido antes. Qué se yo, a mí me gustaba quererte.