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martes, 8 de abril de 2014

Invierno porteño

Se acerca la época del año en que me deprimo, me salen granos y me siento sola.


Se acerca la época del año en que escribo.

miércoles, 13 de junio de 2012

No te miro para tenerte

Es un precio que no podría pagar
Te miro para contemplarte
para jugar a que te tengo
Fantaseo con vos
con mi cuerpo encontrándote
Sueño con vos
estando con otro

Y vos también me mirás,
detrás de ese vidrio me mirás
Y me llamás a mirarte
a desearte, a foguearte
Histérico en tu pose de maniquí
sonriéndome y recordándome
cómo no puedo tenerte

Un día de estos
te voy a agarrar
y te voy a probar
A ver qué tal quedo
adentro tuyo

No te miro para tenerte.

Me rehuso a pagar ese precio
por un simple cacho de tela
al que le dicen "vestido de marca"

domingo, 15 de enero de 2012

debe ser que me estoy poniendo vieja.
 porque hoy cuando salí de bañarme, yo
- que hace años que no tengo ni siquiera pijama -
tuve un ferviente deseo de ponerme un camisón.

sábado, 14 de enero de 2012

En carne propia

Hoy entendí cómo funcionaría la dinámica de una familia patriarcal. Lo sentí en carne propia.

Después de que el Suso me pusiera unos hermosos estantes nuevos en mi habitación, me sentí en el deber de prepararle el almuerzo para agradecerle.

viernes, 6 de enero de 2012

El Norte

Hace un par de meses, cuando todavía estaba sin L. y muy entusiasmada con mi viaje al norte, escribí este texto. Me acuerdo que estaba estudiando Matemática y entre tantas Derivadas que invadían mi cabeza y mi cuaderno apareció, como signo de resistencia, este escrito.

Es curioso que lo esté subiendo recién hoy. Me encuentro ahora con L. (lejitos, pero presente en mi vida), y hoy debería estar yéndome al norte y sin embargo acá estoy. Sí, terrible volantazo en mi vida.

Pero lo estoy subiendo hoy, porque aunque tenga nuevamente compañero de camino y aunque me pase todo enero en Buenos Aires, creo que la esencia del poema no cambió. Creo que sigo buscando mi propio norte. Mi posición geográfica no ayudará a que el efecto sea muy poético, pero hacia el norte de mi brújula voy. Y, lo que es más importante, soy consciente ahora, de que aunque camine tomada de su mano y aunque nos estemos acompañando en la búsqueda, mi norte va a ser siempre mío y el rumbo que decida para mi vida lo voy a seguir eligiendo yo. Lo que sigue presente es la idea de la búsqueda, de la pregunta, de la duda, del empeño por encontrar objetivos y correr tras ellos. Por supuesto que espero que el brillo de ese sol, los colores de ese paisaje y la intensidad de ese relieve, sean capaces de acompañarme en este desafío. Pero ya no estoy dispuesta a resignar mi búsqueda si ellos no lo son.

No es casualidad que en este momento de mi vida, todos mis planteos se resuman a la pregunta de qué vida quiero tener. Y no hay nada que me haga más feliz que salir a buscar la respuesta.

martes, 3 de enero de 2012

De mis vacaciones en casa

Estoy muy contenta con mis vacaciones en casa. Todos los días me levanto y, mientras me preparo el mate -porque yo cuando me levanto siempre tomo mate, sea la hora que sea-, pienso en qué tengo ganas de hacer hoy.

¿Leer un libro? ¿Agarrar la máquina de coser? ¿Decorar mi cuarto? ¿Jugar al Solitario Spider? ¿Depilarme las cejas? ¿Tejer un pullover? ¿Limpiar el baño? ¿Hacer macramé? ¿Pintar una remera? ¿Ordenar papeles? ¿Escribir un cuento? ¿Cocinar un postre? ¿Actualizar mi blog? ¿Hacer sudokus? ¿Ver una película? ¿Cortarme el pelo? Y largo etcétera...
Me gusta porque tengo toda la libertad del mundo de elegir cualquiera de esas opciones, sin presiones ni tensiones por empezar o terminar algo, hacerlo simplemente por el placer de hacerlo.

A raiz de esto estuve mambeando, estos días, si no seré una persona muy solitaria. Siempre el horóscopo dice que Capricornio es solitario, y yo (que me reconozco absolutamente en la personalidad capricorniana) nunca logré hallarme en esa característica.
Porque no me considero solitaria. Es simplemente que puedo disfrutar de mi soledad. No me embolo, no me aburro estando sola. Puedo disfrutarlo.
Y en este momento de mi vida, lo siento necesario. Quiero tiempo para mí, para estar conmigo misma, tranquila, pancha, haciendo lo que tengo ganas de hacer y nada más.

¡No se asusten, amig@s! Mis días son como cuento acá.
Por supuesto que mis noches son todas suyas...

lunes, 5 de diciembre de 2011

Calienta pijas

El otro día discutía con L. (*) si yo era o no calienta pijas. Yo aseguraba que sí, pero él me decía que el término alude a "la que calienta la pava pero no ceba el mate" y que por lo tanto no se aplicaba. Yo seguía asegurando que sí. El sábado a la noche empecé a esbozar una teoría sobre la cuestión.

Yo soy cero histérica, cero. Me gustás y te gusto, vamos a la cama. Así, sin vueltas. Sin rodeos. Sin obstáculos innecesarios. Y el hecho de no ser histérica, podría hacerme pensar que no soy calienta pijas. Pero no me conformo con eso.

El sábado a la noche me di cuenta de que disfruto mucho de calentarles la pava (sí, y no cebar el mate), a aquellos hombres a los que, ¿humildemente?, sé que les encanto. A aquel muchacho que describió la noche que pasó conmigo como "el mejor garche de su vida", no puedo evitar querer ir a bailarle y después correrle la boca. Es algo que va más allá de mí, y que me hace sentir tan placenteramente hija de puta. Con el otro que me busca y me busca desde segundo año pero que por lento o por tonto sólo estuvimos una vez, me pasa que me encanta piropearlo durante el día y esquivarlo durante la noche. Seré una persona muy mala en el fondo, puede ser.

Igualmente, a mi teoría le falta ir más al fondo de la cuestión. Leo el párrafo anterior y pienso que soy una egocéntrica de mierda: no sólo asumo que existen hombres a los que les encanto sino que además me aprovecho de eso para dejarlos con la chele. Calienta pijas de las jodidas. Pero pienso en mí conociéndome, y me pregunto si no será que lo tomo como un "refugio de seguridad", como una forma de lucirme donde sé que gusto y poder sentirme bien conmigo misma. Y eso me lleva a preguntarme por qué siempre necesito encontrar en los demás, la seguridad sobre mí misma.

Ok, ya sé de qué voy a hablar en mi próxima sesión de terapia.

(*) Estuve a punto de escribir "con mi novio", pero me adelanté al fallido; casi atino a "mi ex" pero me pareció que iba a quedar como un dato curioso en la anécdota; pensé en "mi ex/actual" pero me pareció muy pete. Así que de nuevo opté por llamarlo L.: este blog sabe mejor que nadie quién es L.

viernes, 2 de diciembre de 2011

El mal humor

Es como un interruptor que tengo en alguna parte de mi cuerpo y que alguien -o yo misma- aprieta sin saberlo. A partir de ahí se activa drásticamente mi estado de mal humor. Y cada palabra que entra por mis oídos me duele, me aturde, me lastima. No puedo volver a abrir la boca porque nada lindo saldría, y en cambio cagaría a puteadas a todo el mundo.

Las razones que hacen que ese interruptor se active son muy variadas. A veces, que tengo ganas de hacer algo imposible; salir con alguien que en ese momento no puede salir, por ejemplo. También cosas insólitas, por ejemplo, que sea muy tarde pero no tener ganas de dormirme. Algunas cosas más complejas, como que me dijeron algo que no quise escuchar. O tener que cumplir con responsabilidades que en ese momento no quiero; por ejemplo a veces me pone de mal humor tener reuniones los domingos. Una cosa que me pone particularmente de mal humor es no poder transmitirle al otro lo que me pasa, sentir que no me entiende o que no me sé expresar. Tener mucho sueño también me pone de mal humor.

Hay pocas cosas en la vida que me sacan del mal humor. Una cena con amigas, por ejemplo. Preparar mate, por ejemplo. Un mensajito de L., por ejemplo. Escuchar algún buen tema, por ejemplo. Un halago o cumplido hacia mi persona, por qué no. Un buen Solitario Spider que gane como una campeona, sí señor. Ahora que me doy cuenta, existen más cosas en la vida que me sacan del mal humor que las que yo pensaba. Ahora sí, si no van a hacer nada para sacarme, prefiero que me dejen sola conmigo misma.

A veces para salir del mal humor, duermo. Duermo eternamente. El problema es que no hay nada que me ponga de peor humor que quedarme dormida o levantarme muy tarde.
Uhm.
Igual creo que escribir esta entrada me sirvió.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Sentir o pensar, esa es la cuestión

El problema es que me dice todo lo que quiero escuchar.

Tener de pronto a tu ex llorando, mirándote a los ojos y diciéndote "No puedo permitirme perderte", no es cosa de todos los días. Sentir que le encantás, que está contento porque vos hayas accedido a cenar con él, escuchar que sos hermosa y que no hay otra como vos. Que te cuente todo lo que te extraña y las ganas que tiene de estar con vos, sentirlo seguro en su decisión. Pensar, dos días después "No tiene por qué mandarme un mensaje, pero me gustaría que me lo mandara", ver el celular y encontrarte con un mensaje que decía "Me gustaría verte". Contarle que tenés un plan para la noche que es inviable para que se vean, que te responda que "puede hacer un esfuerzo". Que te llame y que te diga que quiere verte y que no le importa adónde te tiene que ir a buscar y si tiene que ir solo a buscarte. Contarle que estás indispuesta y que es sábado a la noche. Que te responda "Eso no me cambia nada, yo quiero estar con vos. Así que, a menos que no quieras, te llamo cuando esté para arrancar y te paso a buscar". Seguir tu noche y terminar fisurando en la fiesta a la que fuiste, y que en el momento justo y preciso te suene el teléfono y que sea él diciéndote "Estoy en la puerta, ¿venís?". Salir y que te vea en ese estado, que te acompañe y te cuide, que te sostenga el pelo mientras vomitás como una pelotuda. Que te pregunte "¿Te llevo a tu casa?", que le digas que no, "¿Te llevo a mi casa?", que le digas que sí. Llegar a su casa y que te prepare agua con limón, que te desvista y te mime, que te acaricie la espalda hasta el temblor.

No es cosa de todos los días. Es increíble.

Pero será que estoy sufriendo por adelantado, que no me estoy dejando entregar "por las dudas", que me angustio por pensar en cuando se acabe y deje de hacer estas cosas por mí. Será que me abruma tanta felicidad, que me siento desbordada porque no puede ser, porque algo tiene que salir mal.

¿O será que aprecio todo y lo aprecio mucho, pero no me pasa nada...?

Entonces, el problema no es que me digas todo lo que cualquiera quisiera escuchar. El problema es que nada de eso me va a venir bien hasta tanto yo no sepa qué es lo que quiero yo.

viernes, 28 de octubre de 2011

Nota a mí misma

No la quedes ahora, Paula. No la quedes.

viernes, 21 de octubre de 2011

Mi alma no se contenta

con creerte un pelotudo.

lunes, 3 de octubre de 2011

Quizás no era el mejor momento de mi vida para ver este capítulo II

Sobre todo cuando de pura romántica, de asquerosamente cursi, de ingenuamente sentimental y de tan melosa que me doy bronca, justamente ayer, empezaba a escribir esto:

Lo que pasa es que la primera vez sabe a eternidad. Soñamos que la primera se convierta en la única vez. Soñamos que ninguna otra vez va a poder ser tan hermosa y alucinante como aquella primera vez.
Y sobre todo cuando esa primera vez (casi por definición) estuvo plagada de "quiero vivir toda la vida con vos", de "sos la mujer de mi vida", de pensar nombres para nuestros hijos y de buscar casas en alquiler, de soñadores nomás.
Y entonces, ese gustito de la primera vez, todavía (aunque haya pasado el tiempo y hayan pasado las cosas) sabe al sueño de la eternidad, que no fue y que no será.

martes, 27 de septiembre de 2011

Similitudes y diferencias

Similitudes:

1) Los escrutinios
En ambas ocasiones, la semana anterior a que cortáramos, se habían desarrollado las elecciones en la UBA. Ambas situaciones me hicieron a un lado de su vida.

2) La cena
En ambas ocasiones, la semana anterior a la que cortáramos, habíamos ido a cenar con su familia paterna. Ambas cenas me exasperaron.

3) Los vocativos
En ambas ocasiones, los días antes a que cortáramos, L. no podía usar los vocativos que frecuentaba para referirse a mí ("mi amor", "mi vida", etc). En ambas ocasiones, optó por el seco "petisa" o el forzadísimo "Pau".

4) La frase de Facebook.
En ambas ocasiones, después de cortar L. publicó como estado en Facebook la frase: "Si me cansé de mentir fue porque la verdad lastima sólo al principio, si me cansé de dormir fue porque al sueño no lo sueño dormido"

LA diferencia: Yo.

Hoy me siento mucho más fuerte que aquella vez.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Quizás es que hace ya mucho que todo esto no está

Tengo que decírmelo bien fuerte y clarito porque parece que todavía no lo entiendo:
PAULA: ESTÁS SOLA. NO TENÉS MÁS NOVIO. SE ACABÓ.

No más dormir en cucharita, no más llamarlo cuando lo necesito, no más "sos lo más lindo que tengo", no más mate en la cama los domingos, no más que me llame cuando me necesita, no más acostarme en su pecho, no más que llore en mi panza, no más chocolate porque sí, no más fantasías sexuales cumplidas, no más garche con amor, no más abrazos contenedores, no más cursilerías, no más besitos lindos, no más despertarse con él, no más escribirle cartitas, no más sentir que le gusto mucho, no más proponerle "¿y si vamos juntos a...?", no más peli juntos, no más amor, no más dulzura, no más que me levante el ánimo con nada, no más sonrisitas cálidas, no más regalos especiales, no más L.
¿Y...? 
¿Ni con todo esto puedo ponerme a llorar?

sábado, 24 de septiembre de 2011

El mercado de mi vida

La oferta y la demanda en mis relaciones, nunca llegan al equilibrio.

Me cuesta pedir, ése es el tema. Me cuesta decirle al otro que lo necesito, pedirle ayuda, porque sola no puedo, porque me creo muy fuerte pero en realidad soy débil. Me cuesta decirle al otro que ahora quiero que me escuchen a mí, que yo también tengo mis quilombos y también quiero compartirlos. Me cuesta demandar mis momentos, decirle al otro: "Pará. Ahora escuchame un poquito a mí". Me cuesta hasta responder cuando me ofrecen que demande.

Quizás sea que me cuesta necesitar, que soy muy orgullosa y me creo autosuficiente (como alguna vez me dijo un borracho en una fiesta frente a mi rechazo). Quizás sea que me gusta mucho dar, que siempre prefiero escuchar a los demás y serles útil. Quizás sea que siento que a nadie le va a interesar lo que yo tenga para decir, las cosas que me están pasando a mí, mis problemas y angustias. Quizás sea que siento que no me lo merezco, que no soy quién para demandar porque no lo valgo, que es una mentira eso de que doy mucho.

Sea por lo que sea, en las relaciones sociales que construyo, siempre hay exceso de oferta. Las dos curvas deben tocarse en algún punto, pero yo no soy capaz de deslizarme sobre el otro lo suficiente como para llegar al punto de equilibrio. Y, créanme, que el precio que pago por esto, resulta ser muy, muy alto.

jueves, 22 de septiembre de 2011

No hay respuestas a mi falta de preguntas

Algo así como lo que me pasaba acá. Sí, me sigue pasando.

Es raro, ¿tan ajena a mí puedo ser?

Cuando estoy con una de esas angustias en que chorreo moco a lo vago sin entender bien por qué (me pasa muy seguido, está en mi esencia), trato de buscar respuestas en escritos ajenos (siempre en escritos, también está en mi esencia).

Me la paso leyendo poemitas o prosas cortas de cualquier índole, sobre cualquier tema. También reviso blogs desconocidos de gente desconocida a la que le gusta volcar sus reflexiones en una página web. Y así busco, busco las respuestas a las cosas que me están pasando.

¿Tendré miedo de meterme muy para adentro? ¿Estaré preguntando en realidad cómo se hace para decir las cosas? ¿Seré tan insegura como para creer que, no sólo a los demás, sino que a mí tampoco me interesan las cosas que me pasan?

Lo peor es que busco y busco pero, adivinen qué pasa. Sí, adivinaron: no encuentro.

es que yo no creo en mi canción,
es que yo no espero nada de mí.-

martes, 20 de septiembre de 2011

¿Viste eso que dicen de que el amor es como un boomerang?

No te ofendas, pero hace rato que estoy esperando que vuelva.

martes, 13 de septiembre de 2011

Apuntes para resolver... algo

Mis problemas son:

- ser un tanto desequilibrada

- no decir las cosas que me pasan
- no saber cómo decir las cosas que me pasan, en qué momento, a qué persona, y entonces no decir las cosas que me pasan

- desconfiar siempre de lo que hago o dejo de hacer
- creer que siempre tengo razón, pero entonces pensar en que todos van a pensar que yo creo tener razón y entonces quizás no tenga razón, y entonces desfonfiar en lo que hago o dejo de hacer

- no ver más allá de mí, o ver demasiado
- no poder asumir quién soy
- encerrarme en algo que creo que soy y olvidarme de todo lo demás
- encerrarme en algo que creo que soy y olvidarme de todo lo demás, y entonces recordarlo y entonces ver tanto más allá de mí que me pierdo
- encerrarme en algo que creo que soy y olvidarme de todo lo demás, y entonces recordarlo y entonces ver tanto más allá de mí que me pierdo y creo que soy algo que no soy y entonces no poder asumir quién soy

- no empezar de una buena vez por todas terapia

lunes, 8 de agosto de 2011

hablando se entiende la gente
y qué bien nos hizo hablar

ojalá así pueda finalmente
algún día dejar de tambalear

viernes, 17 de junio de 2011

Cuando se quiebran todos los sentidos por una canción

Hoy encontré una joyita en feisbuc que me alegró la noche. La comparto porque realmente vale la pena:

 

Y recordé / redescubrí / reinventé / recreé / volví sobre una de las pocas medicinas que funcionan para mí tan infaliblemente a la hora de combatir el estrés, la quererirsealamierdastitis, y todas esas patologías muy propias de esta época del año. Esa medicina fue, es, y seguirá siendo el rocanrol.