En esta anécdota no puedo haber tenido más de tres o quizás cuatro años.
Jugábamos con mi hermana K. "al restorán", sentadas en una mesita en el medio de la cocina. Mamá era la moza, creo. Yo pedí un plato de ravioles, creo.
Y entonces a la moza se le ocurrió preguntar qué hacíamos de nuestras vidas las clientas entonces presentes.
- Yo soy modelo -soñó K.
- ¿Y usted, señora? -inquirió Mamá dirigiéndose a mí.
- Yo soy Historieta -aseguré-, como mi mamá.
Seguramente se rieron de ternura, pero yo sentí que se burlaban.
- Historieta no, Pauli -tuvieron que explicarme-: Historiadora.
Pero a mí no me gustaba que me dijeran que estaba equivocada (¿"gustaba", dije?), así que creo que me fui enchinchada porque ellas no podían comprender que yo sólo quería ser como mi mamá. Ah, y poder jugar en paz "al restorán".