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viernes, 17 de febrero de 2012

L. y yo, y la Biología

Cuando estoy rindiendo, estudio todo el tiempo. No sólo cuando me siento a leer: todo el tiempo.

Como la materia que estoy preparando ahora es Anatomía y Fisiología del cuerpo humano, mi amado L. pasa a ser mi modelo vivo. Y juro que soy insoportable.

Ay cómo me gusta la extremidad acromial de tu clavícula izquierda, le digo. Te voy a llenar de besitos la apófisis espinosa de tu séptima vértebra cervical.  Si me seguís haciendo cosquillas no me va a quedar otra que chuponearte el músculo esternocleidomastoideo. Pero cuando me pongo romántica: Mi amor, me encanta apoyar mi cabeza en tu pecho y escuchar el cierre de tus válvulas auriculoventriculares.
Y cuando tengo hambre le digo: el plexo de Meissner ya empezó a estimular a mi nervio vago para que secrete células gástricas, así que voy a cocinar. Y si se atraganta con algo: epa, te falló el cartílago epiglotis. Y a veces: tomamos tanto mate que estoy con una diuresis hídrica terrible, voy al mear y vengo. O por qué no: los movimientos peristálticos de mi intestino delgado ya están haciendo que mis desechos estén cada vez más cerca, mejor me voy a cagar.

Sí, debo ser insufrible. Él me sigue amando porque sabe que es por temporadas. Mañana rindo y se acaba. Pero me encanta que me ame a pesar de esto.

viernes, 6 de enero de 2012

El Norte

Hace un par de meses, cuando todavía estaba sin L. y muy entusiasmada con mi viaje al norte, escribí este texto. Me acuerdo que estaba estudiando Matemática y entre tantas Derivadas que invadían mi cabeza y mi cuaderno apareció, como signo de resistencia, este escrito.

Es curioso que lo esté subiendo recién hoy. Me encuentro ahora con L. (lejitos, pero presente en mi vida), y hoy debería estar yéndome al norte y sin embargo acá estoy. Sí, terrible volantazo en mi vida.

Pero lo estoy subiendo hoy, porque aunque tenga nuevamente compañero de camino y aunque me pase todo enero en Buenos Aires, creo que la esencia del poema no cambió. Creo que sigo buscando mi propio norte. Mi posición geográfica no ayudará a que el efecto sea muy poético, pero hacia el norte de mi brújula voy. Y, lo que es más importante, soy consciente ahora, de que aunque camine tomada de su mano y aunque nos estemos acompañando en la búsqueda, mi norte va a ser siempre mío y el rumbo que decida para mi vida lo voy a seguir eligiendo yo. Lo que sigue presente es la idea de la búsqueda, de la pregunta, de la duda, del empeño por encontrar objetivos y correr tras ellos. Por supuesto que espero que el brillo de ese sol, los colores de ese paisaje y la intensidad de ese relieve, sean capaces de acompañarme en este desafío. Pero ya no estoy dispuesta a resignar mi búsqueda si ellos no lo son.

No es casualidad que en este momento de mi vida, todos mis planteos se resuman a la pregunta de qué vida quiero tener. Y no hay nada que me haga más feliz que salir a buscar la respuesta.

martes, 3 de enero de 2012

De mis vacaciones en casa

Estoy muy contenta con mis vacaciones en casa. Todos los días me levanto y, mientras me preparo el mate -porque yo cuando me levanto siempre tomo mate, sea la hora que sea-, pienso en qué tengo ganas de hacer hoy.

¿Leer un libro? ¿Agarrar la máquina de coser? ¿Decorar mi cuarto? ¿Jugar al Solitario Spider? ¿Depilarme las cejas? ¿Tejer un pullover? ¿Limpiar el baño? ¿Hacer macramé? ¿Pintar una remera? ¿Ordenar papeles? ¿Escribir un cuento? ¿Cocinar un postre? ¿Actualizar mi blog? ¿Hacer sudokus? ¿Ver una película? ¿Cortarme el pelo? Y largo etcétera...
Me gusta porque tengo toda la libertad del mundo de elegir cualquiera de esas opciones, sin presiones ni tensiones por empezar o terminar algo, hacerlo simplemente por el placer de hacerlo.

A raiz de esto estuve mambeando, estos días, si no seré una persona muy solitaria. Siempre el horóscopo dice que Capricornio es solitario, y yo (que me reconozco absolutamente en la personalidad capricorniana) nunca logré hallarme en esa característica.
Porque no me considero solitaria. Es simplemente que puedo disfrutar de mi soledad. No me embolo, no me aburro estando sola. Puedo disfrutarlo.
Y en este momento de mi vida, lo siento necesario. Quiero tiempo para mí, para estar conmigo misma, tranquila, pancha, haciendo lo que tengo ganas de hacer y nada más.

¡No se asusten, amig@s! Mis días son como cuento acá.
Por supuesto que mis noches son todas suyas...

martes, 27 de diciembre de 2011

Ahora sí

Siendo las 4 de la mañana y estando yo acá en la computadora, puedo decir que estoy oficialmente de vacaciones.

jueves, 20 de octubre de 2011

Conversación por chat con mi amigo S.

Paulita Escars
yo tengo ganas de vivir esto
de vivir contradicciones
de vivir revoluciones internas
de tener impulsos como teñirme el pelo o hacerme un arito
de flashear una banda
de los cambios! tengo muchas ganas de los cambios
porque me gusta ser así, salpicón de quilombos
creo que es la única forma de encontrar a la que quiero ser
a la que hace mucho tiempo quiero ser y no puedo o no me animo

fue medio un poema lo mío jajaja

lunes, 26 de septiembre de 2011

Destruir para poder construir

Hay cosas en mi vida que sencillamente me encanta desordenar.

La ropa, por ejemplo.

Anoche me acosté tarde y la verdad es que me tenía que ir a dormir. Cuando miré el estado de la cama en la que tenía que dejar caer mi cuerpo, era todo pura ropa. (¿Hacía cuánto que no dormía en mi cama?) La pila que salió del lavarropas el viernes y la que salió el sábado y la que salió el domingo; el malón de ropa sucia que me saqué el lunes antes de acostarme y la que me saqué el martes y la del miércoles y la del jueves y viernes; el despliegue que había armado a lo largo de toda la semana cuando no sabía qué ponerme y que habían quedado ahí porque no hay tiempo y estoy llegando tarde y me tengo que ir; las bombachas que había sacado de la canilla uno de estos días y que no tuve tiempo de ordenar porque estoy apurada y cuando vuelvo me ocupo.

Como con un dejo de bronca o de algo que tenía que sacar para afuera, rápidamente agarré toda esa ropa, la que estaba doblada y la que estaba hecha bollos, la que estaba perfumada y la que estaba chivada, la mía y la que había venido equivocada. La agarré toda de un solo tirón, abrí el placard, y la tiré en uno de los estantes.

Hoy a la mañana cuando sonó el despertador, sentí que tenía un objetivo, algo así como una asignatura pendiente que no podía esperar. Me levanté con más tiempo que "lo justo" porque tenía que ordenar mi ropa. Y lo disfruté tanto. Primero deshice mi cama, cambié las sábanas, puse a lavar las viejas y la arropé con las limpias. Después, empecé a sacar toda esa ropa que ya era puro quilombo ahogándose en el placard, y lo dispuse encima de la cama recién hecha. Y entonces, la parte que más me gusta: clasificar en la pila de remeras, la pila de pantalones, la de polleras, la de corpiños y bombachas... y una pila que nunca falta: la ropa de mi hermana K. o de mi madre, que vienen equivocadas. Pero no queda ahí; una vez que clasifiqué por grupos de ropa (por lo general tiene que ver con en qué estante o en qué percha va cada una), empiezo a clasificar por sub-grupos (lo cual tiene que ver con en qué pila de estante): remeras de manga corta, de manga larga, musculosa, tres cuartos, para campo, para salir, etc. Y finalmente, abro de par en par las puertas de mi placard y empiezo a acomodarlas despacio y prolijamente. Tengo algunos caprichitos como que por ejemplo no puede ir una remera blanca arriba de otra blanca, le tengo que meter en el medio una azul así mi placard resulta estético ante los ojos humanos.

Me encanta ser ordenada con mi ropa. Es igual que con los papeles (lo cual, de todas formas, merece una entrada aparte). Clasifico estructuradamente los tipos de ropa, y me ha pasado inconscientemente de no saber si comprarme tal o cual pollera por no saber en qué pila iría (así como no sé si guardar tal o cual apunte porque no sé en qué carpeta iría). A veces, incluso, me rebelo y cambio el criterio de orden: si antes dos polleras iban en pilas separadas porque una era de modal y la otra de bambula, ahora van juntas porque las dos son por la rodilla. Y cada tanto me entretengo cambiando el criterio.

Y porque me encanta ser ordenada con mi ropa, es que a veces me gusta desordenarla toda para sentir ese placer que implica ordenarla, pila por pila, color por color, tela por tela, y ver mi placard tan estéticamente acomodado por mis manos humanas.

lunes, 8 de agosto de 2011

hablando se entiende la gente
y qué bien nos hizo hablar

ojalá así pueda finalmente
algún día dejar de tambalear

viernes, 17 de junio de 2011

Cuando se quiebran todos los sentidos por una canción

Hoy encontré una joyita en feisbuc que me alegró la noche. La comparto porque realmente vale la pena:

 

Y recordé / redescubrí / reinventé / recreé / volví sobre una de las pocas medicinas que funcionan para mí tan infaliblemente a la hora de combatir el estrés, la quererirsealamierdastitis, y todas esas patologías muy propias de esta época del año. Esa medicina fue, es, y seguirá siendo el rocanrol.

domingo, 3 de abril de 2011

Te quiero libre, linda y loca

Anoche L. me dijo lo más lindo que un hombre le puede decir a una mujer:
"Me gustás porque sos libre"

Y como creo en la política prefigurativa,
lo tomo como una victoria del  MoFemIR
                                                  (Movimiento Feminista Intra-Relación)

Ahora sí:
que después no me venga con que no me depilé...

domingo, 27 de marzo de 2011

Una blogudez importante

voy a hacer más seguido
esto de escribir lo que tenga ganas y me salga
antes de que L. toque el timbre

porque después de todas las inseguridades
que ayer vomité en este blog
puedo jurar
que tuvimos una noche perfecta
¡perfecta!

sábado, 26 de marzo de 2011

Soy la actual de mi ex

Y eso me causa un poco de gracia.

domingo, 16 de enero de 2011

El Amor Eterno

Pensar en mis abuelos es para mí, saber que el amor eterno existe. Entender que ese concepto no se lo llevaron las películas de románticas, o aquel amor frustrado, o el sueño de que exista, o la incapacidad de pensar en el infinito. Si el amor eterno existe no es porque lo haya leído en algún cuentito de hadas, no es porque es más cómodo acostumbrarse a uno solo y no tener que sufrir una ruptura, no es porque existe en mi mente y en mis ganas de que exista, no es porque lo haya sentido yo. Si el amor eterno existe es porque ¡yo una vez lo vi! Se llamaban Adela y Enrique y puedo jurar que se amaron desde el primer día hasta el final, que se amaron de todas las formas habidas y por haber, y que se siguen amando allá, en la eternidad.

martes, 11 de enero de 2011

Vade retro

Ayer mi amiga I. me mandó un mensaje que, entre otras cosas, decía: "Vade retro, linda".

Tuve que preguntarle a Wikipedia qué significaba, pero ahora que lo sé, lo adopto como lema de vida para este momento.